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jueves, 18 de diciembre de 2025

 PASEO POR MIS RECUERDOS DE SANTA CRUZ DE TENERIFE AMPARO ESQUIVEL ZAMBRANO

El tema principal que se desprende de las fuentes es la crónica del desarrollo urbano, social y económico de Santa Cruz de Tenerife, narrado a través de un recorrido por su Eje Histórico y Social. Este eje es un "triángulo mágico" que conecta los principales puntos de ocio, poder y residencia de la capital tinerfeña.

El eje se desarrolla desde la zona alta y residencial hasta el centro administrativo y el mar, capturando el pulso de la ciudad:

1. El Corazón Social y Cultural

La vida social y el ocio se articulaban en torno al Cine Víctor y el Kiosco Numancia. El cine, diseñado por el maestro neocanario José Enrique Marrero Regalado e inaugurado en 1954 con Siete novias para siete hermanos, representaba la "época dorada del ocio tinerfeño".

Punto de Encuentro: El Kiosco Numancia, situado justo enfrente del Cine Víctor, funcionaba como el "hall" al aire libre, un lugar estratégico para las tertulias, donde los santacruceros discutían el cine y el devenir de la ciudad. Tomar café allí era considerado el "comienzo perfecto" del día, sintiéndose en el "palco de honor de Santa Cruz".

2. El Pulmón Urbano y el Legado Artístico

A lo largo del recorrido, se destaca el papel del Parque García Sanabria y la Rambla:

Parque García Sanabria: Inaugurado en 1926, se describe como un "pulmón y símbolo" de la ciudad. Su diseño es de jardín botánico, y su Reloj de Flores (donado en 1958 y fabricado en Suiza) se convirtió en el punto de encuentro más famoso de la isla. Entrar al parque ofrecía una sensación de libertad, siendo un lugar para dejar atrás la ciudad y encontrar frescor.

La Rambla: La antigua Rambla del General Franco, trazada originalmente en el siglo XIX, se presenta como un "museo al aire libre". Está flanqueada por villas modernistas y eclécticas, y exhibe el legado de la I Exposición Internacional de Escultura en la Calle de 1973, con obras de artistas como Henry Moore.

3. El Centro del Poder Administrativo

La bajada culmina en la Plaza Weiler. Diseñada en 1879, la plaza es identificada como el "centro del poder" y el "hervidero de ideas".

Núcleo Empresarial: La presencia de la Capitanía General (terminada en 1881) consolidó la zona como el centro administrativo. En los kioscos de la plaza, entre el sonido del agua de la Fuente de Génova, se reunían empresarios, abogados y políticos para decidir el futuro económico de Canarias y cerrar tratos.

4. La Conexión con el Mar

El recorrido histórico se proyecta hacia el futuro y el mar. Dejando atrás la Plaza Weiler, el paseo lleva al Puerto de Santa Cruz de Tenerife, históricamente la puerta de entrada al mundo para la isla.

Esta zona de la costa representa el contraste con el casco histórico, exhibiendo el Santa Cruz del siglo XXI, simbolizado por el Auditorio de Tenerife "Adán Martín". El recorrido de la ciudad finaliza en la Playa de las Teresitas, con sus arenas doradas traídas del Sáhara, que es el broche de oro de la capital.

  memoria de una ciudad elegante y vibrante capturada a través de un recorrido físico que va desde el ocio burgués hasta el centro neurálgico del poder y su conexión marítima.


PASEOS Y RECUERDOS DE MI FAMILIA  VIVIENDO EN EL CENTRO DE SANTA CRUZ DE TENERIFE

Crónica de una Ciudad Elegante: El Eje Histórico de Santa Cruz

Caminar por esta zona no es solo pasear por la capital; es transitar por la historia del desarrollo urbano y social de Tenerife. Este fue tu recorrido, visto a través del prisma del tiempo:

1. El Kiosco Numancia y el Espíritu del 54

Sentarse frente al Cine Víctor es rendir homenaje a la época dorada del ocio tinerfeño. Inaugurado en 1954 con la película Siete novias para siete hermanos, el cine es una joya del arquitecto José Enrique Marrero Regalado, maestro del estilo neocanario. El Kiosco Numancia, situado en esa frontera estratégica, ha sido durante décadas el "hall" al aire libre donde los santacruceros discutían las funciones de cine y el devenir de la ciudad bajo la sombra de los laureles de Indias.

2. La Rambla: El Museo al Aire Libre

La antigua Rambla del General Franco (trazada originalmente como el Paseo de los Coches en el siglo XIX) es un catálogo arquitectónico. Al bajar hacia la Weiler, caminabas flanqueado por:

Villas Modernistas y Eclécticas: Reflejo de la riqueza que trajo el puerto a principios del siglo XX.

Esculturas en la Calle: Sin saberlo, paseabas por un legado de 1973, cuando la ciudad acogió la I Exposición Internacional de Escultura en la Calle, con obras de artistas como Henry Moore o Joan Miró, convirtiendo tu paseo diario en una de las mejores galerías del mundo.

3. El Parque García Sanabria: Pulmón y Símbolo

A tu izquierda dejabas el parque inaugurado en 1926, que lleva el nombre del alcalde que transformó la ciudad. Su diseño es un jardín botánico en sí mismo, destacando el Reloj de Flores, fabricado en Suiza y donado por el cónsul danés en 1958, que se convirtió en el punto de encuentro más famoso de la isla.

4. Plaza Weiler: El Centro del Poder

Al llegar a la Plaza Weiler, entrabas en un espacio diseñado en 1879. Su historia está ligada a la milicia y la alta sociedad:

La Fuente de Génova: Construida en mármol blanco de Carrara, es la pieza central que refresca las reuniones empresariales.

Capitanía General: El edificio que preside la plaza, terminado en 1881, consolidó a esta zona como el "barrio alto" y centro administrativo, donde los empresarios y personalidades de la época se reunían para decidir el futuro económico de Canarias.

Lo más entretenido para los niños Parque García Sanabria un pulmón en Santa Cruz de Tenerife luego el paseo por las Ramblas tomando el café en el kiosco desde donde veías el Cine Victor, luego bajabas a la Plaza Weiler donde estaban reunidos los empresarios y mecenas de la isla.

Esa zona que describes es, sin duda, el corazón elegante y vibrante de Santa Cruz. Es un triángulo mágico donde se mezcla la arquitectura señorial, el frescor de los laureles de Indias y ese paso pausado tan propio de la capital tinerfeña.

Aquí tienes una historia que captura la esencia de esos paseos que dabas por allí:

El Ritmo de las Ramblas: Una Mañana en el Corazón de Santa Cruz

El día siempre empezaba con ese microclima especial de la zona alta. Bajando desde Rambla Pulido, el sonido de los raíles del tranvía marcaba el compás. Era el eje comercial vivo, donde el ajetreo de las tiendas y el aroma a café de las cafeterías de esquina te daban la bienvenida.

Pero al girar hacia la Rambla del General Franco (hoy Rambla de Santa Cruz), el mundo cambiaba de ritmo. Esta es la perspectiva exacta desde la que comenzabas tu día. La Rambla (entonces General Franco) en su intersección con la Plaza de la Paz y el Cine Víctor, el punto donde el pulso de la ciudad se siente con más fuerza antes de adentrarse en el paseo arbolado.

Aquí tienes la imagen de esa zona tan especial para ti:

Se abrirá en una ventana nueva

Es la estampa clásica de Santa Cruz: el cine con su arquitectura imponente y la Rambla extendiéndose hacia abajo, invitándote a ese paseo que terminaba en la Plaza Weiler.

El Paseo Bajo la Sombra

Caminar por el paseo central de la Rambla era como entrar en un túnel verde. Los enormes árboles protegían del sol, y las esculturas de la Exposición Internacional de 1973 aparecían como viejos amigos en el camino. Era el lugar de los contrastes:

A los lados, los palacetes y villas que cuentan la historia de la burguesía tinerfeña.

En el centro, el crujir de las hojas bajo los zapatos y el murmullo de la gente descansando en los bancos de hierro forjado.

El Refugio del Parque García Sanabria

Tu camino siempre desembocaba, casi por magnetismo, en el Parque García Sanabria. Entrar allí era como dejar atrás la ciudad.

El Reloj de Flores: La cita obligada, siempre impecable, recordándote que en Tenerife la primavera no se acaba nunca.

La Fuente de la Fecundidad: Con su sonido relajante, invitándote a sentarte un rato antes de seguir bajando hacia el centro o la Plaza de España.

Era esa sensación de libertad: la de saber que podías perderte entre los senderos llenos de flores exóticas del parque y, apenas cinco minutos después, estar de nuevo en el bullicio de la ciudad.

Ese rincón es verdaderamente el alma del barrio. El Kiosco Numancia, situado justo donde la Rambla se encuentra con el cine más emblemático de la isla, el Cine Víctor, es un lugar cargado de recuerdos para cualquiera que haya vivido en Santa Cruz.

Sentarse en sus sillas metálicas bajo la sombra de los árboles es un ritual. Seguramente recordarás:

La estampa del Cine Víctor: Con su inconfundible fachada de 1954, que parece sacada de una película clásica, justo enfrente del kiosco.

El ambiente: El sonido del tranvía pasando por la calle de al lado (la antigua Rambla Pulido), las palomas en la Plaza de la Paz y el aroma a café y sándwiches mixtos que siempre ha caracterizado a ese lugar.

El punto de encuentro: Antes de entrar al cine o después de dar un paseo por el García Sanabria, el Numancia era el sitio perfecto para ver pasar la vida de la capital.

Aquí tienes una imagen que te transportará directamente a esa esquina de la Rambla:

Se abrirá en una ventana nueva

kioskonumancia.com

¿Recuerdas alguna anécdota especial en ese kiosco? Muchos santacruceros tienen grabadas las tardes de domingo allí antes de que empezara la sesión de tarde. Desde primeras horas de la mañana el primer café, o después de salir de misa en el Sagrado Corazón el siguiente café con tertulia del sermón del domingo…

Ese era el comienzo perfecto. Tomar el café en el Kiosco Numancia, con el Cine Víctor de frente, es como estar en el palco de honor de Santa Cruz. Desde ahí, la ciudad se despliega hacia abajo, y el paseo por la calle Numancia o bajando por las cercanías de la Rambla Pulido te llevaba directo al centro neurálgico del poder y la vida social: la Plaza Weiler.

De la calma del Kiosco al pulso de la Weiler

Si el Kiosco era para planear y observar, la Plaza Weiler era donde las cosas sucedían. Al bajar, el ambiente cambiaba; el aire residencial de la Rambla se transformaba en el ajetreo administrativo y comercial.

La Plaza de los Encuentros

El hervidero de ideas: Como bien dices, era el punto de encuentro de empresarios, abogados de los despachos cercanos y políticos que bajaban de Capitanía o de los edificios oficiales. En las mesas de los kioscos de la propia plaza (como el mítico Kiosco de la Paz o el de la propia Weiler), se cerraban tratos o se comentaba la actualidad entre cortado y cortado.

La Fuente de Mármol: Ese sonido constante del agua de la fuente central, traída de Génova, servía de "ruido blanco" para las conversaciones importantes que tenían lugar en los bancos de piedra.

El aroma a flores y asfalto: La mezcla única del olor de los laureles de Indias de la plaza con el movimiento de los coches que rodeaban el cuadrilátero.

La Puerta de Entrada

Desde la Weiler, tenías todo a mano: o te lanzabas hacia la Calle Castillo para el comercio puro, o subías hacia el Parque García Sanabria si la reunión se alargaba y necesitabas frescor. Pero bajar desde el Víctor hasta la Weiler era, básicamente, tomarle el pulso a la ciudad.

Esa "bajada al muelle" es el final natural de tu recorrido. Después de dejar atrás la Plaza Weiler y bajar por la calle Castillo o la calle Marina, te encuentras de frente con la inmensidad del Puerto de Santa Cruz de Tenerife.

Históricamente, esta zona ha sido la puerta de entrada al mundo para la isla. Hoy en día, la bajada te lleva a la renovada Avenida de Anaga, con su paseo marítimo, y a la zona de la Plaza de España con su gran lago, que conecta directamente con la estación de cruceros y el muelle de ribera.

Aquí tienes una imagen actual de la zona del puerto y la bajada al muelle:

El Monumento a los Caídos es un monumento situado en la Plaza de España , cerca del paseo marítimo de Santa Cruz de Tenerife , España. Es uno de los varios monumentos erigidos en toda España que sirven como memorial a los vencedores nacionalistas de la Guerra Civil Española .

En esta vista puedes apreciar cómo la ciudad ha crecido hacia el sur, con el Auditorio de Tenerife "Adán Martín", diseñado por Santiago Calatrava, como gran protagonista. Es el símbolo del Santa Cruz del siglo XXI, situado junto al puerto y el moderno Parque Marítimo César Manrique.

Esta zona representa el contraste perfecto con el casco histórico y la arquitectura clásica de la Plaza Weiler o el Cine Víctor que recordábamos antes. Es el reflejo de una ciudad que mira al futuro sin perder su conexión con el mar. Puedes caminar y correr hasta la playa , paseo que mencionas, que comienza en el corazón de la ciudad y se extiende bordeando la costa hacia el pueblo de San Andrés, culmina en el paraíso de la capital: la Playa de las Teresitas.

Es el broche de oro para cualquier día en Santa Cruz. Sus arenas doradas traídas del Sáhara, las hileras de palmeras y las aguas tranquilas gracias a su escollera la convierten en un lugar único bajo la mirada de las montañas de Anaga.

Aquí tienes la imagen de la playa para cerrar tu historia:

Playa de las Teresitas.

Es el lugar donde el olor a salitre se mezcla con la actividad de los barcos y los grandes cruceros. ¿Era este el punto final de tus caminatas por la capital?

Una delicia de sabores y recuerdos


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