Cuento para niños del árbol del AGUACATE
La pequeña semilla de aguacate
En una cocina soleada, una semilla de aguacate descansaba sobre la mesa. Había salido de un fruto delicioso y redondo, y aunque parecía dormida, en su interior guardaba un sueño: quería convertirse en un árbol grande y lleno de vida.
Un día, una niña la tomó con cuidado y la colocó en un frasco con agua. La semilla sintió el frescor y comenzó a despertar. Pasaron los días, y de su base brotó una raíz blanca y curiosa que buscaba la tierra. Luego, una ramita verde se estiró hacia la luz, saludando al sol por primera vez.
La niña la plantó en una maceta y la regaba con cariño. Cada mañana le hablaba bajito, contándole historias del jardín y de los pájaros que cantaban cerca. La pequeña planta crecía feliz, moviendo sus hojas al ritmo del viento.
Con el tiempo, se volvió un árbol joven, de ramas suaves y hojas brillantes. Aunque aún no tenía frutos, se sentía orgulloso de su crecimiento. Sabía que algún día, cuando fuera fuerte y alto, daría aguacates dulces y cremosos para compartir.
Y así, bajo el cuidado de la niña y el abrazo del sol, la pequeña semilla cumplió su sueño: convertirse en un árbol que regalaba sombra, frescura y esperanza.

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