El nacimiento de un pueblo de Venezuela: El Tigre
En el corazón del estado Anzoátegui, donde antes el silencio del llano marcaba las horas y el polvo se levantaba con el paso del viento, nació El Tigre, un pueblo que surgió casi de repente, impulsado por un rugido más fuerte que la selva: el petróleo
Antes del petróleo
A comienzos del siglo XX, la zona era un paraje rural, con hatos, caminos de tierra y pequeños asentamientos. La vida transcurría lentamente, ligada al ganado, al conuco y a la esperanza sencilla de la gente llanera.
El descubrimiento que lo cambió todo
En la década de 1930, la perforación de pozos petroleros transformó el lugar. La riqueza del subsuelo atrajo a trabajadores de todos los rincones de Venezuela y del extranjero. Llegaron con herramientas, sueños y la urgencia de empezar de nuevo. Donde antes había monte, nacieron campamentos, casas de madera, calles improvisadas y comercios.
De campamento a ciudad
El 23 de febrero de 1933, El Tigre fue reconocido oficialmente como población. Creció rápido, con una mezcla de culturas, acentos y costumbres. El petróleo no solo dio trabajo: dio identidad. El Tigre se convirtió en un símbolo de progreso y movimiento, una ciudad joven, marcada por el esfuerzo colectivo.
El Tigre hoy
Con el paso del tiempo, dejó de ser solo petrolera. Hoy es una ciudad viva, con escuelas, plazas, mercados y una historia construida por miles de familias que la hicieron su hogar. El espíritu luchador sigue intacto: el de un pueblo nacido de la tierra y del trabajo.
El Tigre no nació lentamente: nació con fuerza, como nacen los sueños grandes en tierra caliente, donde cada calle guarda la memoria de quienes llegaron con una maleta… y se quedaron para siempre. 💛
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